Se reflexiona sobre la problemática de los "soldaditos", jóvenes reclutados forzosamente por las bandas narco, cuyas vidas son consideradas descartables. Las madres de estos jóvenes luchan por sacarlos de ese mundo, pero se enfrentan a un sistema que no ofrece alternativas dignas.
La falta de oportunidades, la pobreza y la ausencia del Estado en los barrios vulnerables son factores que empujan a muchos jóvenes a unirse a las bandas. La violencia y la muerte se convierten en un destino casi inevitable para quienes intentan abandonar el negocio ilícito.
Se destaca la diferencia entre la reacción social ante la muerte de un docente y la de un "soldadito", evidenciando una normalización de la violencia en ciertos sectores. La falta de investigación y castigo para los responsables de estos crímenes perpetúa el ciclo de violencia y desesperanza.