Víctor Sardinia, sobreviviente del terremoto en Venezuela, relata la tragedia de haber perdido a su esposa Bárbara Vinos, su hija Lucía Sardinia, su madre Alexia del Castro, su amigo Mario Gutiérrez con su hijo Franco Gutiérrez, y su cuñada Dayelín Díaz en el derrumbe del edificio Molinos.
A pesar del inmenso dolor, Víctor se aferra a la fe y agradece el tiempo compartido con sus seres queridos, a quienes amó profundamente. Su testimonio refleja la historia de un pueblo que busca fortaleza en la fe ante la adversidad.