Se discute la necesidad de separar las Malvinas del partido de fútbol contra Inglaterra. Se critica la idea de cargar a los jugadores con el peso de la guerra y se les pide que se concentren en jugar el partido.
Se argumenta que las Malvinas son un tema político y que no deben mezclarse con el deporte. Se hace un llamado a no cargar a los jugadores con responsabilidades que no les corresponden, sino a disfrutar del encuentro como un evento deportivo.