Se elogia la humildad y sensatez de Scaloni al enfocar el partido como un simple encuentro de fútbol, sin las cargas políticas e ideológicas que otros le quieren imponer. Se destaca su actitud de mantener los pies en la tierra.
Se contrasta esta visión con la idea de que el equipo se ha convertido en un "Dálmine" jugando la Copa Argentina, sugiriendo una pérdida de identidad o ambición. Sin embargo, se concluye que no hay reproches para este grupo de jugadores.