El entrenador de Argentina, Lionel Scaloni, busca gestionar la enorme presión mediática y emocional que rodea la semifinal del Mundial contra Inglaterra, intentando minimizar la carga sobre sus jugadores.
Mientras la prensa y los hinchas reviven la histórica rivalidad, Scaloni mantiene una postura de "partido a partido", enfocándose en el aspecto deportivo. Esta estrategia difiere de enfoques anteriores, como el de Bilardo, y busca mantener la concentración del equipo ante un rival de gran peso histórico y actual.