Se recuerda el antecedente de enfrentamientos en las tribunas del Estadio Azteca durante el partido entre Argentina e Inglaterra en 1986, como un posible foco de conflicto a prevenir. A pesar de que han pasado 40 años y el contexto es diferente, los organizadores reforzarán la seguridad, conscientes de la connotación histórica del encuentro.
Se destaca que ya no existen grandes grupos de "hooligans" o barras bravas como en décadas pasadas, lo que podría mitigar el riesgo de enfrentamientos a gran escala.