Raúl Gámez, presente en la cancha del Estadio Azteca durante el Mundial de 1986, comparte sus recuerdos sobre los dos icónicos goles de Diego Maradona contra Inglaterra.
Gámez describe el primer gol, conocido como "la mano de Dios", señalando que "el primero ni me doy cuenta, que es con la mano por supuesto. Y creo que el 99% de la gente se lo ha dado cuenta". Menciona que Víctor Hugo Morales fue uno de los primeros en comentar la posible mano.
Sobre el segundo gol, considerado una obra maestra, Gámez lo califica como "un poema. Increíble". Relata su cercanía con el equipo argentino durante el torneo, incluyendo invitaciones a compartir momentos y asados con el padre de Maradona, lo que le permitió vivir de cerca la experiencia.
Finalmente, Gámez menciona haber compartido días con Maradona en el Azteca y haber presenciado otros partidos, como el de Paraguay.