Se relata un episodio en el que Raúl Gámez, en su juventud, se enfrentó a un grupo de ingleses en una situación de tensión durante un partido.
Gámez describe cómo, ante los insultos, se arrojó desde un palco para intervenir en la pelea, logrando calmar la situación. Se menciona su valentía y su pasado como buen peleador callejero.
Adicionalmente, se recuerda una anécdota donde Gámez tuvo un altercado verbal con el boxeador Carlos Monzón, quien supuestamente lo desafió a pelear.