La invitada relata una anécdota sobre su encuentro con el Papa Francisco en la Plaza San Pedro, donde un grupo de argentinos la reconoció y la aclamó con la frase "¡Qué noche, Teté!".
Describe la emoción y la sorpresa que sintió al ser reconocida por sus compatriotas en un evento de tal magnitud.
Afirma que la frase "Qué noche, Teté" se ha convertido en un símbolo de alegría y buenos momentos, y que la gente se la recuerda con cariño en la calle.