Se discute la posibilidad de que la FIFA modifique la frecuencia del Mundial, pasando de cuatro a tres años. Esta propuesta, impulsada por Infantino, enfrenta la oposición de Europa y los clubes más importantes del continente, quienes argumentan que afectaría sus calendarios.
En contraste, Sudamérica vería con buenos ojos una mayor frecuencia del torneo. La idea surge tras el éxito del formato actual y la búsqueda de mantener el interés y la rentabilidad del evento a nivel global.