Se plantea la idea de decretar feriado nacional el día de la semifinal del Mundial, argumentando que la felicidad colectiva que genera el evento justifica una pausa en la actividad laboral.
Se sugiere que, al menos, se trabaje hasta el mediodía, permitiendo a la gente disfrutar del partido. Se compara la situación con otros países que han tomado medidas similares y se destaca el impacto positivo en el ánimo y la unidad del país.