La pobreza en Ghana impulsa la caza de delfines, consumidos por su carne sabrosa o utilizados como carnada. A pesar de las leyes, la falta de controles y la necesidad de sobrevivir llevan a los pescadores a capturar delfines regularmente. Se plantea la opción del ecoturismo marino, pero la realidad actual está lejos de esa posibilidad.
La explotación de los mares por flotas extranjeras y la falta de medios de subsistencia para los pescadores locales perpetúan la caza de delfines. Mientras persista la pobreza y la sobrepesca, esta práctica continuará siendo una realidad cotidiana.