Se relata la experiencia de mirar el partido de Argentina durante una pijamada de cumpleaños. La anfitriona, Romina, junto a Sabrina y la conductora, observaron el encuentro mientras las niñas jugaban, ajenas a la tensión del juego.
La conductora bromea con la posibilidad de ir a buscar a su hija si Argentina empezaba a perder, por temor a romper la cábala. Se comenta que las niñas estaban en su propio mundo, lo que les permitió no sufrir tanto el partido.