Se continúa la discusión sobre el empleado de Canal 26 que se dejó llevar por la emoción y gritó un gol en vivo.
Se pide a los directivos del canal que no despidan al joven, argumentando que su reacción es comprensible y que se necesita más de ese tipo de momentos espontáneos.
Se compara la situación con otros canales y se sugiere que la pasión argentina por el fútbol es única y merece ser expresada.