Se enfatiza la necesidad de atacar financieramente al narcotráfico ("romperle la billetera") como la única forma efectiva de combatirlo, en lugar de centrarse en los pequeños vendedores.
Se reconoce que el narcomenudeo no terminará mientras exista consumo, pero se insiste en la importancia de regular la situación para evitar muertes y minimizar el daño.
Se critica la connivencia de ciertas autoridades y se señala que la inversión en escuelas sería más efectiva a largo plazo que el enfoque actual, que prioriza el negocio sobre la vida de las personas.