París sufre altas temperaturas, superando los 30 grados, lo que genera un ambiente insoportable para los parisinos y turistas, quienes buscan desesperadamente la sombra y se mantienen hidratados.
Se observa una tendencia en el uso de abanicos y paraguas como herramientas para combatir el calor. Las visitas a la Torre Eiffel se han pospuesto y los picnics se han suspendido debido a las extremas condiciones climáticas.