Se narra la emotiva renuncia de Marta Gómez Montero a un programa, donde expresa sentirse humillada y aguantando situaciones por mucho tiempo, pero que ya no puede más. Sus palabras sugieren un fuerte conflicto personal y profesional.
La conductora menciona haber aguantado por "las alturas" y por sus hijos, pero que llegó a su límite. Se insinúa que hubo maltrato y que se sintió culpabilizada, a pesar de pedir disculpas y tratar de explicar su situación. La tensión en el ambiente es palpable, con referencias a un posible "lore" de la situación y a la necesidad de "hacerla completa" en cuanto a la renuncia.