La unión del grupo de jugadores de la Selección Argentina es un factor clave, evidenciado en los festejos espontáneos y la solidaridad entre ellos.
La celebración del tercer gol de Enzo Fernández contra Egipto, con todos los jugadores corriendo a abrazarse, es un claro ejemplo de esta cohesión. Este espíritu de equipo se mantiene a pesar de los recambios generacionales y refleja el trabajo del cuerpo técnico en mantener la mística del plantel.