Se reflexiona sobre la profunda importancia que tiene el fútbol para los argentinos, quienes siguen apasionadamente al equipo incluso viajando a Estados Unidos para apoyarlo.
Se contrasta esta fervorosa actitud con la de otras nacionalidades, como la suiza, donde la derrota no se vive con la misma intensidad. Se menciona la experiencia de un argentino en Suiza que intentó organizar una pantalla gigante para ver el partido, pero se encontró con restricciones.