Se relata la experiencia de estar en la calle durante un partido, donde el bullicio invitaba a salir y unirse a la celebración. Se menciona la expectativa generada por la posible llegada de Messi.
A pesar de la tentación de salir, algunos prefirieron quedarse en casa, mientras que otros bajaron a la plaza de la zona. La atmósfera de fiesta y la presencia de Messi fueron los principales motores de la euforia colectiva.