Se habla sobre las cábalas y costumbres de los jugadores de la Selección Argentina, en particular sobre la de Rodrigo, quien come 14 caramelos antes de cada partido. Se menciona que esta costumbre está ligada a su infancia y al apoyo de su abuelo.
Se reflexiona sobre cómo la familia apoya los sueños de los chicos y cómo llegar a la selección requiere un gran esfuerzo. Se destaca que los jugadores son "de élite" y que la familia siempre está presente para acompañarlos en su camino.