Se explica que la ansiedad es una reacción normal y no necesariamente patológica. La ansiedad se vuelve un problema cuando persiste y se convierte en una reacción ansiosa.
Se diferencia la ansiedad normal de la patológica, indicando que la primera es circunstancial y lleva a la acción, energizando al individuo. Se pone como ejemplo la ansiedad ante un examen o una presentación.
Se enfatiza que la ansiedad normal desaparece una vez alcanzado el objetivo y que no es un trastorno en sí misma.