Se sostiene que la alegría colectiva, como la que genera el mundial, no debe ser quitada y que, incluso, es un acto de resistencia.
Se argumenta que permitirse sentir alegría y orgullo por ser argentinos es importante para no sentirnos un "desastre" y para recordar los valores que nos unen.
Se enfatiza la importancia de la lucha colectiva y la conciencia de la realidad para poder exigir y construir un futuro mejor, especialmente en el momento de votar o salir a reclamar a la calle.