Jimmy Burns considera que la rivalidad Argentina-Inglaterra no debe verse como una "revancha de batalla campal", sino como un gran partido entre dos equipos de primer nivel en el Mundial.
Destaca la diferencia generacional respecto a 1986, donde muchos jóvenes no tienen vínculo directo con la guerra de Malvinas. Señala que la principal diferencia ahora es Messi, quien juega por primera vez contra Inglaterra y es respetado universalmente, a diferencia de Maradona.
Analiza el equipo inglés, mencionando a Beringham y Harry Kane como figuras clave, y sugiere que la táctica de Scaloni se centrará en neutralizar a estos jugadores.