La quiebra de Sancor se encuentra rodeada de irregularidades y sospechas de desguace. Se denuncian el robo de 24 toneladas de queso y la desaparición de 50 millones de dólares de una cuenta, además de un ataque al data center que borró rastros de la investigación.
Un incendio intencional en la planta de Sunchales, la más importante de la empresa, también es motivo de sospecha, ya que habría devaluado el precio de la compañía a la hora de su tasación para la venta.
El silencio y el miedo de los trabajadores y de quienes deberían defender la empresa son palpables, generando un ambiente de incertidumbre sobre el futuro de Sancor y la posibilidad de un desmantelamiento total.