La justicia investiga la diferencia de horarios entre el apagado del dispositivo de Alejandra y su última conexión a través de Wi-Fi, lo que sugiere una posible manipulación o intento de ocultar rastros. Se analiza si el teléfono fue apagado o puesto en modo avión, y cómo esto se relaciona con las comunicaciones posteriores.
La familia confirmó que todos sus miembros estaban bloqueados del celular de Alejandra, lo que ocurrió antes de que el teléfono se apagara. La ventana de tiempo entre la desaparición de Alejandra y la notificación a las autoridades es de aproximadamente cinco horas.
Se mantiene la esperanza de que Alejandra esté con vida, ya que el cierre de sus cuentas y el apagado del teléfono podrían indicar que alguien intenta ocultar su paradero. La familia colabora con la Fiscalía y la policía, proporcionando toda la información disponible.