Se identifica la intolerancia a la incertidumbre como un motor principal de la ansiedad. La incapacidad de no saber genera más preocupación que la posibilidad de un peligro real.
Se explica que el no saber puede ser peor que la situación temida, ya que se pierde el control. Se utiliza el ejemplo de una operación futura para ilustrar cómo la incertidumbre genera ansiedad.
Se concluye que tolerar la incertidumbre es una herramienta fundamental que debe ser desarrollada para manejar la ansiedad.