Se contrasta la inflación actual, que se proyecta cercana al 32% anual, con la inflación de la gestión anterior de Cristina Kirchner, que rondaba el 20-25% anual (aunque se reconoce que el INDEC podría haber estado "dibujando" las cifras).
Se destaca el "esfuerzo brutal y terrible" que implica el actual esquema económico, con un superávit fiscal construido a costa de los jubilados (cuyos bonos no se actualizan) y un creciente desempleo en el sector formal (más de 200.000 puestos perdidos).
Se advierte que la caída de la actividad económica y la recaudación podría llevar a un mayor ajuste si se busca mantener el superávit fiscal.