Se observa una evolución en la expresión de las emociones en los hombres, quienes ahora se muestran más sensibles y permitidos para expresar lo que sienten, incluso saludándose con un beso, algo impensable en épocas anteriores.
Este cambio se refleja en las nuevas generaciones, quienes demuestran una mayor apertura y conexión emocional, rompiendo con los antiguos moldes de la masculinidad rígida.