La investigación sobre la caza de delfines en Ghana se intensifica en la zona de Dix Cove, donde se sospecha que la carne de delfín se comercializa ilegalmente.
A pesar de la aparente ausencia de la carne en los puestos visibles, las vendedoras se muestran recelosas y ocultan su mercancía, evidenciando la ilegalidad de la práctica.
Un pescador local accede a llevar a los investigadores a su depósito, donde se espera encontrar pruebas de la comercialización de carne de delfín.