Se prioriza la victoria sobre la estética del juego en el próximo partido contra Inglaterra, dejando de lado la búsqueda de un "toque" o "tiquitaca" excesivo.
Se enfatiza la necesidad de ganar, incluso si el juego no es brillante, apelando a la garra, el sacrificio y la mística del equipo.
Se menciona la importancia de la pelota parada y la práctica de jugadas específicas como parte de la preparación para el encuentro.