La FIFA contempla sanciones para los hinchas violentos, incluyendo la expulsión del Mundial y la posible revocación de visas para futuros ingresos a Estados Unidos.
Los estadios cuentan con sistemas de monitoreo para identificar a los infractores, quienes podrían enfrentar consecuencias legales y deportivas.
Se espera que estas medidas disuadan a los barras argentinos e ingleses de protagonizar incidentes durante el torneo.