Se cuestiona la gravedad de las declaraciones de Feynman, comparándolas con las del expresidente Alberto Fernández sobre los brasileños, que generaron un escándalo similar. Se argumenta que no se puede mezclar la política con la selección y que es una estupidez de gente mediocre.
Se critica a periodistas como Alfredo Leuco por mencionar a Brancatelli en un grupo de argentinos que buscan desestabilizar al plantel. Brancatelli, por su parte, se distancia de Feynman pero defiende a los argentinos, expresando sus diferencias con los hinchas mexicanos en el contexto del fútbol.