Se aborda la dificultad de los movileros para obtener declaraciones de famosos, quienes a menudo los evitan. Se menciona a Erika Rivas, quien se niega a hablar, y se compara la situación con la de otros famosos que esquivan los micrófonos.
Se reflexiona sobre si estas evasivas constituyen noticias y se cuestiona la estrategia de algunos famosos para "desestabilizar emocionalmente" a otros. Se hace referencia a Mario Masachesi y su trabajo.