Los familiares de los jugadores de la selección argentina visitaron el predio de entrenamiento, brindando un importante incentivo anímico al equipo. Esta visita, que se suma a los saludos post-partido, refuerza el vínculo entre los jugadores y sus seres queridos.
Tras la victoria contra Suiza, las celebraciones se extendieron por toda la Argentina, con epicentros como el Obelisco. La gente salió a las calles para festejar la clasificación a semifinales, demostrando la pasión y el fervor que genera el equipo nacional. Las imágenes de los festejos en distintas ciudades del país reflejan la alegría colectiva.
Se destaca la figura de Mazambi, un joven jugador que, a pesar de no haber jugado por lesión, se llevó la camiseta de Messi como recuerdo, simbolizando la admiración hacia la estrella del equipo. La euforia se vivió intensamente en lugares como Bangladesh, donde la pasión por el fútbol trasciende fronteras y une a las personas.