La familia de Alejandra descubrió que todos sus miembros habían sido bloqueados del celular de ella, lo que ocurrió antes de que el teléfono se apagara. Este bloqueo se produjo en la ventana de aproximadamente cinco horas entre la partida de Alejandra y la hora en que su madre se dio cuenta de su ausencia.
Este descubrimiento inicial llevó a la familia a contactar al instituto donde se encontraba Alejandra para obtener información y poder realizar la denuncia correspondiente en la comisaría, ya que no contaban con datos concretos sobre su paradero.