Se describe la sensación de expectativa y ansiedad que rodea el partido contra Inglaterra, contrastando con el clima exterior. La gente expresa un "calor interno" de hasta 40 grados, reflejando la intensidad emocional del momento.
Se comenta que, si bien el clima es agradable, la verdadera sensación es la de la inminencia del partido y la necesidad de ganar, generando una atmósfera de tensión y esperanza.