El periodista Andrés Burgos reflexiona sobre las diferencias entre el partido de 1986 contra Inglaterra y el próximo encuentro. Si bien reconoce que el fútbol tiene un poder simbólico y puede reivindicar causas como la de Malvinas, considera que el partido de 1986 estuvo mucho más "contaminado" por la guerra reciente.
Burgos argumenta que la generación actual, aunque canta por Malvinas, no vivió la guerra de la misma manera que la generación de 1986. El partido de hace 40 años se jugó con la "sangre caliente" de la posguerra, mientras que ahora, aunque el trasfondo existe, la carga emocional es distinta.