Se reflexiona sobre la ausencia de una barra brava que lidere los cánticos y la organización en el Mundial actual, a diferencia de ediciones anteriores donde barras de River, Boca o Chacarita tenían un rol protagónico.
Se menciona que en el pasado, la barra a menudo se identificaba con el capitán del equipo o con clubes específicos.
Se concluye que la falta de una barra organizada contribuye a la calma general, pero también resalta la importancia de que la gente esté tranquila ante la carga emocional del partido.