Se profundiza en los orígenes de la rivalidad entre Argentina e Inglaterra, yendo más allá del Mundial de 1986. Se señala el partido de 1966 como un punto de inflexión, donde la expulsión de Antonio Rattín y el incidente con la reina de Inglaterra marcaron el inicio de una tensión que trascendió lo deportivo.
Se describe el episodio del 66: Rattín desafiando a la reina, tirando de la bandera inglesa y sentándose en la alfombra roja. Este evento, aunque no vivido directamente por las generaciones actuales, es recordado por los "viejos futboleros" como el verdadero comienzo de una enemistad que luego se intensificó con la Guerra de Malvinas.
Se mencionan los enfrentamientos entre hinchadas argentinas y los hooligans ingleses en décadas pasadas, reflejando la violencia que a veces acompañaba a estos partidos. Se subraya la importancia de este contexto histórico para entender la carga emocional que aún hoy rodea a los encuentros entre ambas selecciones.