La rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra se remonta al Mundial de 1966, donde se considera que Inglaterra "robó" el partido a la selección argentina.
Se recordó el incidente en el que expulsaron a Ratín, quien supuestamente tiró de la bandera inglesa y se sentó en la alfombra de la reina, un hecho que, aunque no valorado por las generaciones más jóvenes, marca el inicio de una profunda enemistad deportiva.