El entrevistado expresa gratitud hacia su padre, Ariel Raúl, por inculcarle la disciplina y la alegría en el trabajo. A pesar de haber tenido una relación más distante con él, reconoce la importancia de la rutina laboral y cómo esta puede contener pequeños triunfos diarios.
Destaca que la rutina del trabajo, que incluye tareas como repartir cuentas, limpiar y ordenar, le genera satisfacción y pensamientos positivos, similar a la meditación o el ejercicio. Menciona que, ante la ansiedad, prefiere limpiar su casa, encontrando en esa actividad un acto "zen" que le aporta claridad mental.