Se reitera la diferencia entre una "vida con oración" y una "vida de oración", así como entre el impulso y el ímpetu. El ímpetu, generado por la oración y la cercanía al Señor, es la fuerza que impulsa una "primavera espiritual".
Se anima a buscar al Señor en el lugar secreto cada día, a levantar la carpa del encuentro y a mantenerse cerca de Él para experimentar la mejor temporada de la vida. Se decreta que esta enseñanza marcará el corazón, convirtiendo a las personas en íntimas de Dios como Abraham, Daniel y Moisés.