Estados Unidos ha utilizado por primera vez drones marítimos unidireccionales en sus ataques contra Irán. Estos drones, equipados con cargas explosivas de hasta 450 kilos, son operados a distancia y guiados por GPS para impactar objetivos concretos.
Aunque originalmente diseñados para detección de minas, reconocimiento y salvatajes, los drones han sido adaptados para ataques. Tienen un sistema de visión con cámara 360, visión nocturna, una longitud de 7 metros y una velocidad de hasta 65 km/h.
Los ataques, que tuvieron como base la iraní Bandar Abbas, buscan destruir submarinos y barcos, y reducir la capacidad de respuesta de Irán, especialmente cerca del Estrecho de Ormuz.