Estados Unidos llevó a cabo bombardeos contra 140 objetivos militares en zonas portuarias del Golfo Pérsico, según el anuncio realizado por autoridades estadounidenses. Estos ataques, que se extendieron durante toda la noche, responden a la argumentación de que fuerzas iraníes dañaron tres buques comerciales la semana anterior.
Como represalia, Irán atacó bases militares de Estados Unidos en Jordania, Kuwait, Qatar y Bahrein. La escalada de violencia pone en riesgo el tránsito comercial en el Estrecho de Ormuz, una zona estratégica que Irán afirma dominar, mientras que Estados Unidos asegura tener bajo control.
La situación se agrava con la confirmación por parte de Irán de que solo el reconocimiento de su soberanía sobre esas aguas permitirá la reapertura del estrecho. Se evalúa el impacto de estos ataques en el transporte comercial y la estabilidad regional, con la posibilidad de que más buques civiles sean blanco de ataques.