Se reflexiona sobre la importancia de conocer la historia universal y la cultura de otros países, pero se enfatiza la necesidad de no descuidar las raíces y la identidad cultural propia.
Se plantea que el conocimiento de la música y las tradiciones de otras naciones no es perjudicial, siempre y cuando no se ignore o se pierda el contacto con las propias expresiones culturales, como las coplas, vagalas o balseados argentinos.