China lidera la construcción naval mundial, produciendo más del 50% de los buques mercantes globales, mientras que Corea del Sur se sitúa en segundo lugar con un 27%.
Estados Unidos, con una producción insignificante (0,1%), busca revitalizar su industria naval bajo la administración de Donald Trump, quien impulsa el plan "Flota Dorada" para construir una nueva generación de buques de guerra. El país ha perdido su capacidad de construcción naval militar y comercial desde el fin de la Guerra Fría, volviéndose complaciente.
China ha utilizado subsidios y estrategias para construir una base industrial naval dominante, combinando la construcción comercial y militar. Esto le ha permitido tener la armada más grande del mundo, aunque menos probada que la estadounidense. Corea del Sur, un actor clave, podría ser fundamental para contrarrestar el poder naval chino.
La Unión Europea ha reaccionado tardíamente, mientras Corea del Sur ha fortalecido su industria, exportando a nivel mundial y estableciendo astilleros en otros países. Estados Unidos, a pesar de los desafíos, está intentando reactivar su industria naval, con empresas buscando aumentar su producción anual.