China lidera la construcción naval mundial con más del 50% de los barcos mercantes, seguida por Corea del Sur con el 27%. Estados Unidos, en contraste, produce un insignificante 0,1%, fabricando entre 3 y 8 barcos al año. El investigador Peter K. Lee destaca la necesidad de que EE. UU. recupere su capacidad de construcción naval.
El expresidente Donald Trump impulsó un plan llamado "Flota Dorada" para construir una nueva generación de superacorazados. A pesar de la inconsistencia en otras áreas de su política exterior, Trump mantuvo un interés constante en revitalizar la industria naval estadounidense, reconociendo su importancia estratégica.