Se critica la tendencia de los relatores argentinos a "llorar" durante las transmisiones, sugiriendo que se ha convertido en una costumbre sobreactuada que pierde espontaneidad.
Se diferencia esta actitud de la emoción genuina de relatores como Víctor Hugo Morales, quien vivió momentos históricos como el gol de Maradona en 1986 con una espontaneidad excepcional.
Se pide a los relatores que eviten grabarse llorando y que mantengan la profesionalidad, reservando la emoción extrema para momentos verdaderamente culminantes.