Doce años después, en el Mundial de Francia 1998, Argentina volvió a vestir la camiseta azul frente a Inglaterra. El partido, un empate 2 a 2, es recordado por el golazo de Michael Owen y la expulsión de David Beckham tras una reacción ante Diego Simeone.
La definición por penales favoreció a Argentina 4 a 3, marcando otra eliminación para Inglaterra y consolidando el simbolismo de la camiseta azul en los enfrentamientos contra los ingleses.
El segmento resalta que, si bien las camisetas no ganan partidos, existen símbolos que conectan generaciones y evocan recuerdos, como la camiseta azul que genera una conexión especial con millones de argentinos.